Al mal tiempo, buena cara: la estética no se resigna ni en tiempo de crisis
El hábito del consumidor cambia pero los servicios y productos vinculados al sector belleza siguen vigentes. Por qué el verse bien es el último ítem a la hora de recortar gastos
Por Mariana Gándara
En un centro de belleza ubicado en el corazón de Palermo, el teléfono no para de sonar. La vendedora comenta: “Tenemos todos los turnos tomados, recién para la semana que viene hay algunos libres: No se qué pasa que a todas se les dio por venir a atenderse”.
Según un estudio realizado por Serum7 de Boots Laboratories, en España, el 85% de las mujeres considera que la crisis no justifica un abandono de sus hábitos de belleza, y 9 de cada 10 entrevistadas coinciden en que el cuidado de la piel es algo esencial para el equilibrio personal.
La encuesta reveló que la mitad de las españolas prefiere recortar sus gastos dedicados a ropa frente a los productos cosméticos. Además, el 95% admitió que la crisis les llevó a buscar productos que les aporten una mayor seguridad en cuanto a sus resultados.
Todo parece indicar que en Argentina el escenario no es muy distinto. Al igual que en España, para las argentinas no es un tema menor verse bonitas. “Hay un importante aumento en los servicios, tal vez no en la venta de productos. Los servicios no son caros y son necesarios para verse bien. Por ejemplo, desde marzo que estamos repletos de turnos para depilación de cejas. Antes no pasaba esto”, explicó la vendedora del comercio palermitano.
Espejito Espejito…
Distintos especialistas en el rubro de la belleza coinciden en que el consumo puede cambiar en crisis pero no se ven afectados de la misma forma que en otros sectores.
Horacio Hygonenq, gerente general de Figurella consideró que el comportamiento varía de dos formas distintas. “Si hablamos de economía, en momentos de crisis se tiende a sustituir un bien por otro más accesible. Esto ocurre en todos los ámbitos, como por ejemplo cambiar el auto en vez del departamento, dejar de lado una cirugía estética costosa por un tratamiento más accesible, inclusive una prenda de vestir por un cosmético”, manifestó Hygonenq.
Otra conducta usual es resignar determinados gastos pero no cualquiera. “Todos los productos o servicios que nos den placer o nos alegren serán los últimos a los que querremos dejar de consumir. De la misma forma, quienes hasta el momento no los consumen, intentarán llegar a ellos, ya sea en la forma de sustitución de otro más costoso, hasta incluso aumentando el gasto”.
El bienestar que provoca el cuidado estético y físico es una de las últimas variantes que las mujeres quieren dejar a un lado. Más aún, no faltan quienes buscan embellecerse justamente por estar en un mal momento económico.
“Prácticamente la mujer no resigna nada en cuestión de belleza, a menos que su situación financiera no sea realmente límite”, expresó Hygonenq al tiempo que agregó: “No hemos visto una merma de consumo por reducción de nivel de clientela, de hecho estamos con un 4% más de asistencias respecto el año anterior”.
Peluquería, shampoo, manicuría, cremas, maquillaje o tratamientos estéticos no son palabras que aparecerán en la lista de recorte de gastos. Se puede prescindir de un nuevo tapado o un nuevo jean pero no de una inofensiva máscara de pestañas que ronda los $40.
“Las mujeres nunca dejan de arreglarse porque la mayor crisis para cualquiera de nosotras es sentirse mal con una misma. Si te ves mal, te sentís mal por eso aún en los peores tiempos de crisis donde hay variables que no se pueden controlar las mujeres siempre queremos estar mejor”, explicaron desde Regina Cosmetics.
Desde la firma señalaron que hacerse las manos y realizar el perfilado de cejas no significa una gran inversión y para las mujeres es necesario. En lo que respecta a la venta de productos no sufrieron bajas y además, resaltaron que al ser una marca nacional no sufren de faltantes, como ocurre con las internacionales, y ofrece precios más competitivos.
Ropa vs. Belleza, ¿Quién gana?
Mientras los locales de ropa siguen rebajando sus precios con promociones de todo tipo para atraer a la clienta, en el mercado de la cosmética parece ser que la situación es otra.
“Hoy vestirse es caro. La ropa está con precios altos entonces los tienen que bajar de alguna forma para poder vender. En lo que es belleza los precios son otros, no requieren una inversión alta. Lo más caro es un alisado pero te dura como seis meses”, reflexionó Ramiro de Vooght , director de la peluquería Santé Hair Spa.
En la peluquería palermitana el corte de pelo, que se aconseja realizarse cada dos o tres meses, parte de los $120 mientras que la manicuría está en los $50 y se suele repetir cada quince días. “Una mujer puede gastar unos $200 al mes acá y una camisa te sale $500. El pelo y el marco de la cara es lo que necesitás que se vea mejor, lo importante es el marco de la cara. En el pelo, con poco hacés mucho”, recalcó.
Y agregó: “Estamos trabajando igual que siempre. A nosotros nos complica más el clima que la crisis. Si llueve no viene nadie”.
El índice del lápiz labial y el pintauñas
Los economistas tienen múltiples indicadores para analizar la economía. Según algunas teorías no del todo confirmadas, hay algunos productos que denotan los síntomas del consumo en tiempos de crisis.
Uno de ellos fue propuesto por el presidente de Estee Lauder, Leonard Lauder: el índice del lápiz labial. El término lo acuñó al ver cuánto aumentaban sus ventas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, como ya sucedió en la Gran Depresión de 1929 a 1933 y también en la posguerra, cuando no había nada y todo estaba por reconstruir en Europa.
En ese momento Laudero explicó que se refería a “al concepto de pequeños lujos, cosas que se pueden obtener en tiempos difíciles y buenos. Y se convierten en más importantes en tiempos difíciles”.
Pero no fue el único indicador. Más adelante surgió el índice “pintauñas” luego de que la venta de esmalte de uñas se ubicó como el segmento de maquillaje que más creció desde 2008, según datos de L’Oreal España. Aún en crisis, es un mercado que sigue en alza. La explicación es simple: es un producto de moda barato, sencillo y al alcance de todos los bolsillos.
