Las claves para comprar ropa usada

Por necesidad o simplemente por una moda cada vez más amiga de lo vintage, salir a de shopping por tiendas de segunda mano es una tendencia en ascenso. Los consejos para agudizar la vista cuando de revolver se trata

Por Constanza Crotto

En tiempos en los que una sencilla remera de algodón no baja de los cien pesos, toparse con una camisa a tan sólo 30 no es detalle menor. El público parece no estar ajeno a esta realidad y cada vez son más los que le escapan a los centros comerciales tradicionales y se sumergen en el mundo de las tiendas vintage, que ofrecen la oportunidad de renovar el guardarropas por tan sólo unos billetes.

Quienes no son asiduos visitantes de este tipo de locales deberán saber de antemano que los precios suelen ser accesibles, que hay prendas de todos los materiales y épocas, en calidades y cantidades, marcas nacionales e internacionales, y, lo mejor de todo, para todos los gustos.

“Comprar ropa usada no sólo es más barato sino que además permite reciclar y personalizar el guardarropa. Además, se evita el efecto ‘todo el mundo lleva lo mismo’ como marcan las tendencias”, indicó la asesora de imagen Claudia Servino.

Sin embargo, en estos sitios ideales para perderse y revolver, los percheros y los baules guardan un heterogéneo conjunto de prendas capaz de marear a cualquier ojo. Y, aunque los negocios exijan prendas impecables, sin roturas ni desgastes, siempre hay alguna manchita que se les escapa y que puede arruinar una compra tan feliz.

Para la asesora, en las ferias americanas conviene hacerse de prendas que van “por encima” como lo son las camisas, blazers, sacos, camperas, tapados, chalecos y accesorios como carteras, pulseras, sombreros, sobres, cintos. “Las prendas básicas de algodón y lanas generalmente se desgastan más rápido”, señaló.

Cristina Nirino, dueña de La Caja de Pandora, instó a los compradores a agudizar la vista para inspeccionar la ropa en su totalidad ya que es posible encontrar un “detalle” imperceptible a nuestros ojos que se vuelve enorme cuando llegamos a casa.

La idea es estar atento y revisar bien los cuellos, puños, botones y axilas de las camisas y los cierres, botones y bolsillos de los pantalones. En tanto, los sweaters no tienen que estar apolillados, ni tener pelotitas, manchas o enganches.

“Las manchas hay que mirarlas bien a la luz”, indicó al tiempo que añadió que si la prenda nos gusta demasiado, es posible disimularla con algunos “retoques”. “Hay manchas imposibles de limpiar (como las de óxido) y otras, más referidas al polvo, que se pueden lavar sin problema”, añadió la especialista.

Por su parte Laura Malpeli de Jordaan, asesora de imagen, comentó que “hay prendas que necesitan ciertas reparaciones que pueden hacerse sin inconveniente, como ser zurcidos, ruedos o incorporar algún botón que falte o un cierre nuevo. Son arreglos menores y poco costosos que nos permiten contar con una prenda vintage y poder usarla”, comentó

Servino destacó que si hay algo que no funciona bien “pero la pieza está en buen estado, tiene un buen corte y encima un buen precio, siempre se pueden arreglar los detalles después. Las que deben descartarse son las prendas con manchas de tinta y rotas con agujeros”.

Los cierres deben revisarse con detenimiento ya que, aunque estén enteros, a veces tienen poca vida útil, porque están muy secos o muy cedidos.

Otro ítem a tener en cuenta es que siempre hay que probarse la ropa porque los talles de antes son muy diferentes a los de ahora. Nirino explicó que las confecciones de las décadas del 70 para atrás generalmente tienen molderías muy distintas con pinzas y forros. “Suele pasar que una prenda que nos parece chica no lo es ya que las molderías con muchas pinzas quedan entalladas al cuerpo resaltando curvas”, consideró.

Antes de llevarse la prenda, hay que revisar bien las instrucciones de lavado: por más de que una cartera cueste sólo diez pesos, no sirve de nada si hay que llevarla a la tintorería después de cada uso.

Para Malpeli de Jordaan también debemos fijarnos en las etiquetas la composición de la tela, “para saber si la piel podrá respirar correctamente”.

“Hay prendas que podemos comprar y modificar sustancialmente para dar un toque distinto a nuestro look y diferenciarnos de las personas que siguen las tendencias a rajatablas. Por ejemplo, blusas, remeras y pantalones son una buena opción ya que se van a usar en conjunto con otras prendas que no sean vintage. Lo mismo ocurre con los accesorios, especialmente carteras, a las que podemos aggiornar con dijes, pañuelos, trenzas, entre otras opciones”, agregó la experta.

La paciencia es clave ya que, como dice el refrán, el que busca encuentra. Y, una vez que nos topamos con algo interesante, no hay que desaprovechar el momento porque los “tesoros” vuelan, especialmente en estos locales.

Los tesoros vintage de Buenos Aires

  • Buenos Aires está repleto de locales vintage, algunos escondidos y otros no tanto, y de ferias itinerantes que, pese a su poca publicidad, merecen ser descubiertas.
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  • “Hay temporadas en las que se encuentra de todo y otras donde no hay nada. Con los precios de la ropa nueva hay mucha más demanda de ropa usada y como respuesta a esto, hay mas oferta”, comentó Servino.
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  • Uno de los espacios más conocidos es Juan Perez, ubicado en Recoleta. “Han sido el “hot spot” del vintage, pero al ser uno de los mas elegidos los precios se fueron a la nubes y perdió la gracia que es comprar más barato”, reconoció.
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  • En la Quinta Avenida, una antigua galería de la Avenida Santa Fe, hay decenas de locales vintage. Los precios son variados y pueden encontrarse ítems impresionantes, todo depende de la temporada.
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  • Otro lugar muy visitado por los amantes de la ropa usada es la Feria del Parque Centenario, donde hay ropa, hay vinilos, juguetes, relojes. “Si se sabe buscar bien, se puede encontrar algunas piezas que pueden salvar la temporada con precios increíblemente bajos”, declaró la asesora de imagen.
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  • Las verdaderas gangas se encuentran en Emaus, el Ejército de Salvación y el Cottolengo Don Orione. La clave es ir con ganas, bastante efectivo y mucho tiempo disponible para encontrar ropa y accesorios, entre otras tantísimas cosas, que no tienen desperdicio.